Dungeons & Dragons

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Bienvenidos al comentario extendido de esta película, mala donde las haya y repletita de errores argumentales... Espero que al menos os riais un poco leyendo esto, y viendo la película otra vez.

Comentario General

Básicamente la película está inspirada en un mundo (no es ninguno de los "oficiales" de Dungeons & Dragons) en cual existen dos tipos de clases muy diferenciadas: los magos y los plebeyos. La emperatriz de uno de los reinos, que en sus tiempos libres es Amidala (o la emperatriz infantil, de La Historia Interminable, a la que también nos recordó este personaje) quiere una sola cosa para todos los habitantes: LA DEMOCRACIA. La cosa empieza mal...

Dicha emperatriz tiene en su poder un cetro, gracias al cual es capaz de controlar a los dragones dorados (¿? No, no puede ser, si eso fuese así el resto de reinos se confabularían para arrebatárselo, no solo el malo... ¡Qué absurdo!), y que el malo, un poderoso mago, desea arrebatarle (¡pues claro!) con el pretexto de que la emperatriz pretende sumir el reino en el caos al dar la DEMOCRACIA a éste. Vamos, que no sé si me explico, pero es la Amenaza Fantasma sin Darth Maul... bueno, sin un Darth Maul exactamente igual. El malo descubre la existencia de un segundo cetro, éste para controlar a los dragones rojos, cuyo emplazamiento es desconocido (siempre que hay un artefacto único para destruir el mundo, alguien habrá hecho un backup). Pero, ¡oh, qué casualidad!, en la biblioteca de la escuela de magia se encuentra un pergamino que desvela el emplazamiento de dicho cetro. Entonces el malo se frota las manos, y dice: "Cojonudo, con los dragones rojos de mi lado le quito a la emperatriz el cetro de los dragones dorados como si tal cosa", y manda a su secuaz a buscar el pergamino.

Para gran sorpresa del espectador y algarabía de la sala, que ni de coña puede esperar algo así, aparecen dos ladrones que pretenden entrar a robar a... (adivinad dónde) ¡la escuela de magia! Con lo que, entre grandes gritos eufóricos de sorpresa, los espectadores entienden que estos dos son dos protagonistas principales. Son tan, tan buenos ladrones, que entran como si tal a la escuela de magia, una torre con pinta inexpugnable. Pero tras entrar en la escuela de magia sin ser vistos y con total facilidad, se pifian, y montan un ruido sin igual (En este momento el protagonista de color hace alguna de sus gracias, lo que le da el toque Jar Jan Binks). Por supuesto les oyen, y la aprendiza de mago, que se encuentra en (adivinad de nuevo) la biblioteca, mirando el pergamino, va a ver qué pasa. De esta inesperadísima forma nos damos cuenta de que ella es también una de las protagonistas principales. Qué horrible.

A estas alturas de la película (unos 20 minutos) estás ya tan sobresaltado de un guión tan currado y poco predecible, que te dices: "es imposible, ya no me pueden dar más sorpresas". Pero te equivocas, el despliegue de ocurrencias continúa:

Trepidante, el secuaz del mago llega a la biblioteca a por el pergamino dejando bien claro que sus intenciones son poco sanas, matando en el proceso al mentor de la aprendiza de mago (es uno de estos malos que matan sin razó, entorpeciendo sus propios planes, cuando podría conseguir lo mismo con astucia). Ella coge el pergamino, a los dos ladrones, y sale huyendo con ellos por una puerta dimensional (sí, oíste bien, yo tampoco sé desde hace cuánto un aprendiz de mago tiene este tipo de conjuros. Deus Ex Machina de nivel 1). En su descorazonada huída se encuenran con un enano escondido bajo un montón de... mierda; Sí, mierda, porque su casa está hecha como de cartones, como si fuese un mendigo. Al ponerse el enano en pie descubrimos que es un enano muy favorecido, de hecho podríamos pensar que, a pesar de la injusicia, a él le daban tres petissuises en vez de dos. Vamos, que el enano está crecidito. El presupuesto no daba para hacer un enano decente y se conformaron con un enano acromegálico... Así, con este giro argumental tan sorprendente, descubrimos que el enano es también otro de los personajes principales. ¿Por qué? Bueno, diversidad cultural y todas esas mierdas...

El secuaz del malo se ve obligado a responder ante el malo, malo de verdad, que le dice su típica frase de malo asusta-niños: "No volverás a cometer un error", y le introduce una especie de serpiente que se le queda en el cerebo, y cuyo fin es controlarle. Obviamente este imbécil con crisis de personalidad y sexualidad ambigua jamás leyó las 100 cosas que haría si fuese un Señor del Mal

La emperatriz se convence de que la aprendiza de mago, el enano y los dos ladrones son también secuaces del malo, por lo que manda a su mujer de confianza a encontrarlos. Ésta es una elfa. Hasta ahí bien, orejas puntiagudas, rasgos afilados, piel negruzca... ¡No, un momento, aaaah, es una Drow! Aunque los protagonistas parecen no darse cuenta de este aspecto (ni el realizador de la película tampoco). Malditas exigencias de diversidad cultural (link gracioso). Al final la elfa se da cuenta de que estos cuatro no son más que unos desgraciados, y le dice a la emperatriz que no son malos.

Al final, todos deciden que van a ir a buscar el cetro de los dragones rojos para impedir que lo tenga el malo, continuamente acosados por el secuaz del malo, que ahora es mucho más malo y más sexualmente ambiguo. Después de desafiantes luchas (...) y aventuras trepidantes llegan a la conlusión de que para conseguir el cetro les es necesario un rubí del tamaño de un puño (¿a quién no le es eso necesario?). Dicho rubí se encuentra en una cofradía de ladrones, a la que entran como si tal cosa de nuevo. Entran allí como si de una vulgar casa de variedades se tratase, y no se les ocurre otra cosa que decirle al jefe de la cofradía: "oye, majo, que necesitamos el rubí, traételo pacá". El jefe de la cofradía, en vez de matarles instantáneamente se dice a sí mismo: "jooo, me aburro, voy a sacarme una parida de la manga", y les dice con gran misterio: "el rubí está al final de mi laberinto (sí, uno de estos laberintos-supersorpresa como el de mad max 2), si lo pasas te lo quedas". Algunos espectadores no pasaron de este punto y rezaremos por sus almas que descansan en el Valhalla.

No sé a vosotros, pero a mí sólo de relatarlo se me vuelca el corazón de tanta emoción inesperada. El bueno, uno de los dos ladrones, que es el más protagonista de todos, pasa la prueba con soberbia agilidad, y coge el rubí. Al salir del laberinto dice el jefe de la cofradía: "no ,no, no, ahora te mato". Él tampoco ha leido las 100 cosas que haría si fuese un Señor del Mal.

Pero en este momeno de absoluto pánico llega el secuaz del malo, para coger el pergamino y el rubí de una sola vez, y sembrando la confusión los héroes escapan. Todos menos la aprendiza de mago, que se queda a merced del secuaz del malo (menos mal, ya empezaba a empalagar la tía esta ridícula). Así que como buenos héroes se ven obligados a rescatar a la chica antes de buscar de una vez el cetro de los dragones rojos. Heroicamente van a rescatarla, pero en el proceso uno de los dos ladrones, el de color, que es menos protagonista, gran amigo del otro ladrón, se muere. En este terrible momento los niños de la sala se echaron a llorar, así como Sarg y yo, conmovidos por tanta crueldad. Mala suerte, es un mundo muy cruel para los marines de color.

Después de reponerse de su pelea, van definitivamente a por el cetro. En la sala del cetro sólo puede entrar el ladrón más protagonista (porque es el protagonista, y porque el otro ladrón está muerto, claro), bajo el pretexto de que "tiene un gran poder por explotar" (como todos los héroes, por lo visto. Es un requisito para la profesión, aunque hayas sido toda tu vida un desgraciado don-nadie). Entra y ve que el cetro está en manos de un esqueleto un pelín amorcillado, que le advierte, mientras le mueve el titiritero de encima del escenario (mucho efecto en la peli, y de pronto nos sacan esto), que el cetro de los dragones rojos está maldito, y que corrompe a su portador. Pero él dice: "bueh, yo soy el protagonista, no voy a traicionar a nadie a estas alturas de la película. No me da tiempo". coge el cetro, se carga al secuaz del malo, luego al mago, el reino consigue la DEMOCRACIA y...

Colorín Colorado, este cuento se ha acabado.


Opinión del Abismo: ¡Qué mierda, señores, qué mierda! No es de estrañar que esta película fuese un total fracaso. Ni fans, ni los críticos ni el público en general disfrutaron de ella. Tiene errores de guión, la ambientación es mala, no tiene ninguno de los factores de D&D que podrín haberle dado algo de gracia... Es una de esas películas que ha tirado por los suelos la posibilidad de que se haga una película decente de D&D en un tiempo.


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