Dentro del Laberinto

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Esto es un clásico, amigos. Recuerdo mis tiempos infantes, cuando pensaba que los bichos naranjas que juegan con sus cabezas existían (ya no lo creo :-)). Esta película es tan buena, de lo mala que es. Veamos: Sarah es una quinceañera un poquito (muy) tonta que se dedica a leer cuentecitos para niños de tres años, y a tener su habitación como una cuna de bebé (ya me he desahogado). Sus padres la obligan a cuidar de su hermanito bebé cuando salen fuera, y ella está cansada de soportarle (prefiere pintarse los labios mientras masculla insensateces). Así que decide invocar a los Goblins para que se lo lleven a su ciudad y la deje en paz. Y entonces aparecen los Goblins, liderados por David Bowie, ídolo gay (sí, sí, no es coña, mira la foto), y se llevan a su hermanito. A partir de ahí, Sarah tendrá que cruzar un laberinto cutre-fashion lleno de criaturas extrañas para recuperar a su hermano de las garras del rey de los Goblins... David Bowie.

¿Suena mal, verdad? Pues todo lo contrario. A pesar de su apariencia casposa la película es un clasicazo que no parará de darte diversión durante más de hora y media. No se puede uno quejar de nada. Tenemos a Bowie, que nos canta tres canciones sensacionales, tenemos los seres del laberinto, que son marionetas y muñecos creados al estilo de Barrio Sésamo. En fin, dirigida por George Lucas, seguro que te reirás un montón.

Opinión del Abismo: Si no la has visto, te pierdes un clásico, y 99 minutos de risa asegurados


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